Siento comenzar el blog con algo trágico, pero como ha sido lo más reciente que me ha pasado pues comenzaré con esto...
El reciente sábado falleció la prima de mi novia después de una dura lucha de 4 años con el Cancer. Normalmente no voy al entierro en sí mismo, sino al funeral. (Tuve una mala experiencia que viene a colación del tema) Pero mi novia me pidió que fuéramos hasta al cementerio para acompañar a la familia de la difunta hasta el final. La mala experiencia que me aconteció hace años volvió a ocurrir.
No se como funciona el sepelio por el norte del país, pero aquí en el sur, normalmente los cementerios son una especie de panales numerados donde se ubican los nichos mortuorios de los difuntos. Hasta ahí, todo correcto, hay que optimizar el espacio. Imaginad pues, la situación: La familia, los más allegados, y demás, allí en una callejuela del cementerio. Esperando a dar el último adiós al ser querido entre los cipreses del camposanto en una triste tarde de Domingo. Como digo, todo normal, pero a partir de aquí comienza el esperpento:
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Sistema de "Panales" |
"Manos a la Obra" |
¿ No sería mucho más facil un sistema por el cual mediante una tapadera a medida se cerrara durante unos instantes el nicho? De esta manera el entierro se ahorraría estos momentos surrealistas en los que parece que estamos en la obra de la esquina. (Bueno, en alguna obra, porque ahora con la crisis no hay apenas obras). Una vez la familia se hubiera marchado, se procedería a enyesar y tapar el nicho con yeso hasta el momento de colocar la lapida (meses después). Es que el momento "escayolista" me resulta esperpentico. En fin, así termina mi bautismo en el mundo del blog, paradójicamente con un entierro.
Prometo que mi próxima entrada será con un talante más festivo y/o humorístico.
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